Si Es Contigo Hasta el Cielo (II)

(Escribo una segunda parte de forma inusual porque me lo ha pedido una gran amiga y por eso a su vez se lo dedico, Elena, para que disfrutes y te sumerjas en el mundo inacabado de los sueños)


Llevaban ya algunos días en el tren, pero aún así no habían llegado. Los paisajes se habían ido intercalando entre coníferas y abedules, prados y montañas... La luz de los Balcanes era algo más naranja de lo que estaban acostumbrados, parecía hecha de miel y por eso resultaba empalagosa y casi palpable, en un ademán de emborrachar el ambiente verdoso con ese naranja tan particular producía una infinidad de sombras entre el bosque que danzaban agitadas por el viento y parecían lombrices negras que se ondulaban con el ritmo de un vals lento y pesado. Mientras estaba él y estaba ella, en su compartimento granate con sus literas y sus sillones de madera. Se miraban fijamente y se hacían el amor en silencio, lo hacían con cada caricia y con cada examen que sus ojos realizaban minuciosamente por las facciones perfectas del otro. Era amor recíproco por eso lo hacían y lo urdían, en ocasiones se dedicaban sonrisas que les hacía volver a la realidad o besos que les sumían en la más absoluta pasión y les devolvía ese ligero erotismo que parecían haber perdido petrificados uno frente al otro.

Por eso lo hacían, cada minuto recreaban más y más amor, no estaban montándoselo, no era el término por el que uso hacer el amor,  estaban inundando el habitáculo de afecto creado por ellos mismo, y también el vagón y el tren y los bosques y las ciudades, estaban derritiendo sus corazones y fusionándolos con su calor, convirtiéndose en uno, siendo perfección uno para el otro, siendo lo mejor y lo único y todo eso, rumbo a Estambul, rumbo al infinito...
-Me gustaría estar aquí siempre.
+Dentro de unas horas llegaremos.
-¿Y qué pasará con todo esto y la magia, acaso desaparecerá?
+No mi amor, la magia acaba de impregnarse en todas partes, acabamos de crearla, ahora somos uno, somos solo el producto de nuestro hechizo.

la dure réalité

Se volvió a ceñir el vestido canela y a apretarse el corsé, Pauline empezó a sentir la música del salón pero ya no era como antes, ahora la melodía no hechizaba a sus delicadas piernas, simplemente se mostraba indiferente porque la rutina destruía a las personas... Él la miraba y caminaba de un lado a otro dentro de la habitación impaciente porque terminase, parecía que en cambio él había sucumbido al ritmo de la orquesta y la música del momento y estaba ansioso de salir al salón vienés.
-Estás muy guapa-Dijo acercándose a su rostro.- ¡Para! me estás desconcentrando y no puedo ponerme el collar.
Él se alejó y apagó el cigarro en el cenicero de la mesa, ella miró atentamente cómo el humo se perdía en el ambiente tras apagarse las últimas ascuas y las cenizas quedaban esparcidas en el recipiente de vidrio, miró las cenizas y entendió qué semejanza tenían con su vida por eso hundió su mirada aún más en ese escombro de polvo y observó cómo se desmoronaba y se apagaba, ¡lo mucho que se parecía a su mundo!, a pesar de los bailes y las cenas veía que el siglo XIX le quedaba bien pequeñito, ¡malditas novelas parisinas!, se repitió así misma; lo mucho que la habían hecho soñar para nada, para estar allí sumida en su monotonía habitual, vestida tal cual ellos querían, arreglándose sin glamour, perdida y bien enterrada en sus cenizas, en sus ruinas...
-Cariño te lo puedo abrochar yo- Repitió su marido mientras carraspeaba y se acercaba hacia su cuello para besarla.-¡Quita!, que me arrugas el vestido.

searching for the happiness

-¿Te consideras feliz?-
-Creo que las personas no somos felices porque sí... Es decir no nos consideramos felices porque la felicidad es un estado de estabilidad que se alcanza después de grandes logros o méritos, después de pequeñas metas o gestos, no me podría considerar feliz de forma perpetua, nadie lo puede hacer...
-Entonces ¿qué podemos hacer para seguir adelante?-
-Lo que  podemos hacer es luchar por ella y ansiarla, conseguirla y pelearla porque todos nos merecemos ser felices de vez en cuando, todos nos merecemos valer y luchar por nosotros mismos y alcanzar nuestras metas y nuestros propósitos-

La trampa, mi trampa

Hoy en la comida tuve un dejabú, era un dejabú de otro dejabú es decir creía haber creído vivir esa conversación, mientras mi madre recitaba un proverbio de un árbol yo tomaba sopa y gastaba una broma sobre Sor María mi padre se enfadaba y recalcaba la presunción de inocencia, entonces mi madre preguntaba qué había pasado con aquella mujer... Lo importante no era la conversación que teníamos, eso era irrelevante, además era el tono de voz de mi madre, la exclamación de mi padre, el hecho de que la sopa no quemase y que mi vaso estuviese vacío, era mi madre y su proverbio y la cosa de que hablase de árboles, todo eso lo convertía en dejabú ¡todo! y lo que de verdad me preocupaba era la idea de pensar que mi vida se repetía en continuas secuencias... Parece una tontería pero me atormentó la idea de que algo no cambiaba, de que vivía en una misma etapa y todo se repetía, de que vivía en una farsa tal como la película del Show de Trumann entonces salió de mi esa vena retorcida y paranoica, esa que me hace distinto y en ocasiones llora y en ocasiones ríe... Se activó la parte del cerebro que me hace un poco menos cuerdo, la que es adicta de mi persona, de mi música, de mis palabras y mis letras... La que necesita del arte para vivir y para idear y donde residen las musas, mi subconsciente de artista. Sé que no estoy lo suficientemente mal como para estar loco pero también sé que no soy tan normal como para estar bien, estoy en esa fina línea que roza todos los sentidos, que roza la razón del cuerdo y la pasión del demente, pero en ocasiones esa parte atrofiada de mi alma se despierta y consigue conquistar mi voluntad y mi estabilidad y la altera y la destruye... y termina arrasando.
Es lo que me ha tocado vivir, la propia guerra de mundos que llevo dentro de mí y que nunca cesa porque nunca muere, y aunque yo me vaya y desaparezca, aunque exista el cielo o sea una mentira siempre quedará en los escritos, en el olor de mi ropa y en el recuerdo de cada uno de mis conocidos. Por eso en mi mundo es normal que se apodere esa sensación paranoica y terrible que me hace fallar y que me lleva a mis puntos álgidos en la escritura, pero estos arrebatos infames y enfermos de locura que son adictos a mi esencia vital no siempre construyen, en ocasiones también me destruyen.

Confesiones

Hoy he estado de fiesta en una discoteca, necesitaba música muy alta para olvidar y alcohol para vomitar cualquier clase de mariposas que aún tuviese en el estómago... Creía que estaba bien sin pensar en nada, pensaba que eso estaba bien, que debía de estar así y que de algún modo me estaba divirtiendo... Pero en algún lugar escondido de mi cabeza había algo que me decía que esto no iba bien, algo me obligaba a acordarme de que mi abuelo se murió hace unas semanas, de que el amor de mi vida se escapó por tener una cita con el médico y que veo como pierdo a personas a las que aprecio por algo que se supone que he hecho... En resumidas cuentas, cuando todo se derrumba y caemos al vacío necesitamos no pensar en ello, no queremos estar esperando al golpe, saber que llega, preferimos la sorpresa y no pensar en nada para que no parezca que no lo sabíamos; así pensamos que duele menos, pero si fue real, duele igual.

La importancia de las sonrisas

He aprendido de grandes personas que las sonrisas son un bien escaso y que no están hechas para desperdiciarlas, las sonrisas explican lo que sentimos, son un gesto de confianza, de amistad o de amor hacia los demás; con una sonrisa puedes ganar el mundo y son más bonitas las que muestran los dientes, no hace falta tener una dentadura perfecta, ¡yo no la tengo! pero muchas personas destacan de mí mi sonrisa, mi risa... Estas no están hechas siempre para mostrar felicidad, en ocasiones sirven para unir lazos, para coquetear o también es una forma tierna de llorar pero a pesar de que posee muchas utilidades las sonrisas deben de ser francas, tenemos que sonreír a las personas que queremos de verdad, no valen las sonrisas falsas porque estas son formas fáciles de vanalizar dicho gesto que tiene tanto significado para mí, las sonrisas en ocasiones me hacen soñar y me llevan a lugares lejanos, me gusta que me sonrían porque así puedo sentirme más cómodo entre los desconocidos o más integrado entre mis amigos... En esta vida no hace falta un manual de supervivencia, salud, una pistola y mucho dinero para vivir... Hace falta una gran sonrisa, que nos demuestre que de alguna forma todavía luchamos por alcanzar la felicidad y los sueños y nos proporcione las fuerzas suficientes para seguir viviendo.

Si es contigo, hasta el cielo

El tren salía a las doce y ya solo quedaban cinco minutos
-Mierda- Me repetí y todavía no había llegado, me mordí las uñas hacía tiempo que no lo hacía por eso rápidamente me las quité y me dije
-No te muerdas las uñas, no lo hagas-
Había una señora mirándome perpleja, creería que estaba loco, por eso por un minuto me avergoncé de mi mismo, pero después la miré y le dije...
-¿Algún problema señora? ¿acaso está prohibido hablar solo?-
+!Ya estoy¡+ Era ella, que me sorprendió radiante y algo asfixiada, había venido corriendo, nos abrazamos, le cogí la maleta y el tren abrió sus puertas, nos sonreímos un minuto, ella se rió.
+Esto es una locura+
-Y nosotros unos locos...si no pregúntaselo a la mujer esa del gorro...-
+Entonces...¿rumbo a Estambul?+
-Adonde sea si es contigo-
+Adonde sea...+

-¿Sabes qué? quiero un minuto contigo, y lo quiero ahora.

Teen spirit

Soy un guerrero, así me criaron desde pequeño,para luchar hasta el final con uñas y dientes y no rendirme ni enpequeñecerme ante cualquier adversidad porque lo soy, soy un gran luchador
En ocasiones me invade la sensación de tirarlo todo por la borda, de arriesgar y perder el norte, hoy la sensación se ha convertido en realidad y a partir de ahora mi vida cambiará porque soy consecuente con lo que creo y con lo que hago, una nueva aventura me espera, me embarcaré en ella porque  pienso que hay que ser valiente y afrontar nuestro futuro.